martes, 25 de octubre de 2011

Propiedades de Pocitos y Parque Rodó duplicaron valor desde 2005.

Los barrios Malvín y Buceo perdieron posiciones en el ranking de precios de apartamentos.

Los apartamentos del Parque Rodó y las casas de Pocitos fueron los inmuebles que más se valorizaron en los últimos cinco años. Hoy, un inmueble en esas zonas se paga a más del doble de su precio en 2005.

Medido en dólares, el valor de los apartamentos en Montevideo aumentó 79,8% en los cinco años finalizados en 2010. Las casas, en tanto, se encarecieron 62,6%. Sin embargo, ese incremento no se dio de forma homogénea entre los distintos barrios.

Según las cifras relevadas por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y procesadas por El Observador, en Parque Rodó el aumento fue de 135,9% durante el período. El metro cuadrado en compraventa alcanzó un valor de US$ 1.302 en 2010, con lo cual superó en los últimos tres años a barrios como Malvín, Buceo y Parque Batlle.
En el último año los apartamentos vendidos en Parque Rodó registraron un aumento de precios de 28,9%, muy por encima de la media de Montevideo, de 21,9%.

Otros barrios también duplicaron los precios de compraventa para inmuebles de propiedad horizontal en el último lustro. Entre ellos se encuentran Centro, Unión y
Tres Cruces, con subas de 111,8%, 109,7% y 100,4%, respectivamente.

Los tres barrios de valores medios –los precios de venta van desde US$ 822 el metro cuadrado en la Unión a US$ 1.066 en Tres Cruces– registraron un importante crecimiento en los últimos años.

De hecho, durante 2010, Tres Cruces fue la zona de la ciudad que más se encareció en las operaciones de venta de apartamentos, con una suba de 30,7%.
Para el caso del Centro, en cambio, el incremento de precios fue de 20,4% en el último año, y se ubicó por debajo del promedio de la capital.

Los valores de inmuebles más estables en los últimos cinco años correspondieron a Punta Carretas, que es también la zona de la capital más cara para la compraventa de inmuebles en propiedad horizontal. El metro cuadrado en el barrio costero se ubicó en US$ 1.418 en el último año, con un incremento de 66% respecto a 2005, menos de la mitad de lo que se encareció el Parque Rodó en términos relativos.

Las casas, en tanto, registraron una suba más moderada que los apartamentos. Solo en Pocitos se duplicaron los precios durante el último quinquenio, con un incremento de los valores de 108,9%. Las compraventas alcanzaron una media de US$ 942 el metro cuadrado durante 2010.

Hace cinco años, las propiedades en Pocitos tenían un valor más bajo que las de Malvín. La diferente evolución del precio en los dos barrios llevó a que Pocitos superara, en la media, el valor de las viviendas de Malvín a partir del último año relevado por el INE.

Si se considera únicamente el último año, Punta Carretas toma la vanguardia en la apreciación de sus inmuebles. Las casas en esa zona se encarecieron 33,3% respecto a 2009. En la última medición los inmuebles registraron un repunte luego de mostrar una evolución moderada durante los cuatro años anteriores.

Fuente: http://www.elobservador.com.uy/noticia/211678/propiedades-de-pocitos-y-parque-rodo-duplicaron-valor-desde-2005/

jueves, 20 de octubre de 2011

Fuerte mejora de Uruguay en clima de negocios.

Pasó del puesto 107 al 90 en un año; la ventana única ayudó. Uruguay escaló 17 posiciones en el clima de negocios y ahora se ubica de mitad de tabla hacia arriba (en el puesto 90 entre 183 países) según el informe Doing Business (Haciendo Negocios) 2012 elaborado por el Banco Mundial.

En el reporte se destacaron dos reformas que implementó Uruguay y que contribuyeron a mejorar su posición en el ranking. Una es haber facilitado la apertura de empresas, al establecer una ventanilla única para realizar los trámites denominada "Empresa en el día". La otra es que "mejoró su sistema de información crediticia" al dar la posibilidad de acceder a la Central de Riesgos del Banco Central a empresas y personas -antes solo los bancos lo podían hacer- lo que permite chequear el historial de préstamos de empresas y particulares.

Los cinco mejores países para hacer negocios siguen siendo los mismos (y en las mismas posiciones) que en el informe 2011: Singapur, Hong Kong, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Dinamarca. Completan los 10 primeros: Noruega (que pasó del 7° al 6°), Reino Unido (pasó del 6° al 7°), Corea (subió del 15° al 8°), Islandia (pasó del 13° al 9°) e Irlanda (que bajó del 8° al 10°).

El Banco Mundial ubica a Uruguay en el lugar 57 entre los países que más avanzaron en reducir la brecha con los líderes en clima de negocios entre 2005 y 2011.

En el reporte 2012 hay cinco países de América Latina que se ubican por encima de Uruguay: Chile (39°), Perú (41°), Colombia (42°), México (53°) y Panamá (61°).

Cabe destacar que con la mejora que tuvo Uruguay (90° en 2012 cuando era 107° en 2011), pasó a varios países que en el informe 2011 estaban por delante. Eso se dio en el caso de China (91° en 2012 y 87° en 2011), Serbia (92° y 88°), Guatemala (97° y 93°), Vietnam (98° y 90°), Grecia (100° y 101°) y Paraguay (102° y 100°).

Además, el país se posicionó por encima de Argentina (113° en 2012), Brasil (126°), Ecuador (130°), Bolivia (153°) y Venezuela (177°).

ÍNDICES. En los diez rubros que considera el Doing Business, Uruguay rankea muy bien en la de facilidad para la "obtención de electricidad", donde se ubica en el puesto 7 a nivel mundial, con cuatro procedimientos, 48 días y un costo de 15,9% del ingreso per cápita para tenerla.

En la facilidad para "comenzar un negocio", el país se ubica en el lugar 32 a nivel mundial, con cinco procedimientos que llevan siete días y cuestan 24,9% del ingreso per cápita.

En "resolución de insolvencia" Uruguay se posiciona 50 a nivel mundial con un tiempo de 2,1 años. Otro de los rubros donde el país se ubica por encima de la media es en "obtener un crédito", donde rankea 67 a nivel mundial. Allí obtiene 6 puntos sobre 6 en "profundidad de la información crediticia" y 4 puntos en 10 en "fortaleza de derechos legales".

En otros dos rubros Uruguay no está ni bien ni mal, ellos son: "protección al inversor" (lugar 97 entre 183) y "cumplimiento de los contratos" (puesto 103).

Sin embargo, en cuatro rubros Uruguay está mal posicionado para hacer negocios.

En "comercio transfronterizo" se ubica 125, con nueve documentos necesarios para importar o exportar bienes, 17 días para exportar y 22 para importar y un costo de US$ 1.100 y US$ 1.330 por contenedor respectivamente.

En "manejo de permisos de construcción" el país ocupa el puesto 153 a nivel mundial, al ser necesarios 27 trámites, 234 días y un costo de 74,4% del ingreso per cápita para salvar la instancia, según el reporte.

Peor aún está en "pago de impuestos" (160° a nivel global), ya que las empresas deben hacer 53 pagos por año, lo que les insume 336 horas y además el porcentaje de tributos pagados es el 42% de las ganancias.

Finalmente, en "registro de la propiedad" Uruguay ocupó el lugar 165. Este rubro lleva ocho trámites, 66 días y tiene un costo de 7,1% del valor de la propiedad.

Fuente:http://www.elpais.com.uy/111020/pecono-600927/economia/fuerte-mejora-de-uruguay-en-clima-de-negocios/

Depósitos de uruguayos afuera bajaron a mínimo en casi 4 años.

Ahorros. A junio, sumaron US$ 6.998 millones, 20,4% menos que en 2010

Los depósitos de personas y empresas uruguayas en bancos del exterior cayeron 1,2% el segundo trimestre frente al primero, según el Banco Internacional de Pagos. Es la quinta baja sucesiva y se alcanzó nivel mínimo en casi cuatro años.

Las colocaciones de uruguayos en instituciones de intermediación financiera del exterior se redujeron a US$ 6.998 millones al cierre de junio, un nuevo mínimo desde diciembre de 2007, cuando habían sumado US$ 6.940 millones, según datos preliminares divulgados ayer. La baja trimestral fue de 1,2% con respecto a enero-marzo (unos US$ 83 millones), continuando con una tendencia observada desde el máximo registrado en marzo de 2010 (ver gráfico aparte). Ese nivel de US$ 8.893 millones había sido el máximo histórico desde 1996, el primer año en que hay datos completos del BIS (siglas en inglés del banco).

La reducción en abril-junio pasado es fuerte si se compara con el mismo trimestre del año pasado. Los últimos niveles son 20,4% inferiores, confirmando la tendencia observada en los trimestre anteriores, que habían mostrado bajas interanuales de dos dígitos (20,4% en enero-marzo y 17,5% en octubre-diciembre).

Así, los niveles recientes son US$ 1.788 millones menores a los de un año atrás.

Las posibles explicaciones de esta tendencia están vincualdas a la ley de Presupuesto, donde se decidió gravar con Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a las rentas producidas por los activos mobiliarios que los residentes tuvieran en el exterior (intereses por depósitos, bonos y dividendos de acciones entre otros) que estaban exentos. El anuncio se realizó en abril del año pasado, justo un mes después del máximo de colocaciones de uruguayos en el exterior.

Además, el mayor descenso se dio en el último trimestre de 2010, ya que la ley -que grava con el 12% a los intereses de los depósitos en el exterior- rige desde el 1° de enero. Sin embargo, esa norma aún no está reglamentada.

Otro factor que puede haber incidido son las bajas tasas a nivel internacional, por lo que las ganancias de colocar el dinero en el exterior son menores. Es probable que, como consecuencia, parte de la caída de los depósitos en bancos del exterior haya ido a parar al sistema financiero local en el último año. Otra parte puede haber ido a inversiones en bonos locales o a activos financieros en el exterior de otra naturaleza, como los inmuebles, que no están gravados. También puede haber influido la incertidumbre por los bancos europeos cuya situación está comprometida.

DEPÓSITOS LOCALES. En el mismo lapso, los ahorros de los uruguayos en el sistema financiero local aumentaron. A junio las colocaciones sumaban US$ 19.754 millones, con una suba de 5,6% frente a marzo, según datos del Banco Central.

El aumento se explicó tanto por el crecimiento de los depósitos en moneda extranjera como en moneda local (pesos y Unidades Indexadas).

Si bien los ahorros en moneda local aumentaron más en el trimestre (10,2% frente a marzo), en términos absolutos el incremento fue de US$ 458 millones, similar a los US$ 582 millones de incremento en los depósitos en moneda extranjera (que crecieron 4,1%). También se registró un crecimiento en la comparación interanual: el alza global fue de 19,8%, lo que supuso US$ 3.271 millones más que a junio de 2010. En moneda nacional subieron 42,5% (US$ 1.476 millones) y en extranjera 13,8% (US$ 1.795).

Como los ahorros en pesos están expresados en dólares, las variaciones observadas pueden estar incididas por la disminución del tipo de cambio, que fue de 4,1% frente a marzo y de 12,9% frente a junio de 2010.

El IRPF grava con diferentes tasas a los intereses por los depósitos en los bancos locales según estén en moneda nacional o en dólares. En el primer caso, los intereses de los depósitos a más de un año pagan 3%, mientras que los que están colocados a menos de un año abonan 5%. En tanto, los intereses por los depósitos en dólares abonan el 12%.

Región
Los uruguayos estuvieron en junio en el grupo de ocho latinoamericanos que redujeron los depósitos en el exterior en junio frente a marzo, aunque fueron los que lo hicieron en menor medida (-1,2%). Los que más los acotaron fueron paraguayos (-13%) y chilenos (-10,9%), seguidos por argentinos (-3,8%), mexicanos (-3,3%) y ecuatorianos (-3,1%). Las restantes 10 nacionalidades elevaron los depósitos en el extranjero. La mayor suba fue de cubanos (104%), brasileños (16,4%) y hondureños (13,3%). Costarricenses, nicaragüenses, guatemaltecos y peruanos los aumentaron entre 2,4% a 5,4%, mientras que los venezolanos y bolivianos los elevaron 0,3%.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/111020/pecono-600930/economia/depositos-de-uruguayos-afuera-bajaron-a-minimo-en-casi-4-anos/

lunes, 17 de octubre de 2011

Proceso de bancarización en Uruguay se instrumentará de forma muy lenta.

Como tenemos una población envejecida, el público es conservador y naturalmente reticente a usar equipos electrónicos

En los países donde se ha promovido la bancarización, los niveles han aumentado a través de incentivos fiscales, que generalmente no son simpáticos porque hay que forzar al público para que se "bancarice", afirmó el contador Pablo Sitjar, director de Renmax Sociedad de Bolsa y vicepresidente de la Bolsa de Valores de Montevideo. El entrevistado también analizó la situación y perspectivas del mercado de capitales en Uruguay. A continuación un resumen de la entrevista.

-¿Cómo evalúa la situación del sistema bancario uruguayo?

-Tiene la mayor solidez que se haya visto en muchas décadas. El sistema es líquido, tiene bajos niveles de riesgo de crédito en una economía que crece y la exposición es pequeña. La debilidad de la banca uruguaya consiste en que carece de rentabilidad. Si bien esto puede atribuirse a un excesivo número de instituciones bancarias en la plaza, también obedecería a otros factores, tales como el proceso de ajuste resultante de la experiencia bancaria traumática de 2002.

-¿De qué modo podría recuperar rentabilidad el negocio bancario en Uruguay?

-Aunque hoy todavía prima el conservadurismo en el negocio bancario local, tarde o temprano las instituciones van a tomar mayores riesgos dado que la baja de las tasas de interés en el mundo ha afectado sensiblemente su rentabilidad. La tasa Libor al 5% en 2003 generaba una rentabilidad muy buena con escasísimo riesgo para la banca local. Pero hoy, con una tasa de prácticamente cero en dólares, no es negocio para los bancos captar depósitos, salvo que tengan la certeza de que los van a prestar de inmediato.

El desafío está en que la banca local salga a conceder créditos. Sin embargo, habrá que evitar lo que ocurrió en la segunda mitad de la década del noventa cuando los bancos empezaron a tener problemas de rentabilidad, y se apresuraron a prestar a los sectores inmobiliario y automotor, que luego fueron los que crearon mayores problemas. Actualmente, la normativa se ha ajustado mucho y no es predecible que eso ocurra. El reto, entonces, es aumentar la rentabilidad sin incurrir en riesgos con la capitalización.

-Últimamente se ha hablado mucho de aumentar la bancarización de la población. ¿Cuál es la tendencia para el corto y mediano plazo?

-El incremento de las operaciones a través de equipos electrónicos, sobre todo en el sistema de pagos, es inexorable en todo el mundo por una cuestión de costos de las instituciones bancarias. Quizás este fenómeno se dé más lentamente en Uruguay.

-¿A qué obedece la lentitud con que avanza ese proceso?

-Se debe tener en cuenta que Uruguay tiene una población envejecida. Ese público es naturalmente conservador y, por lo tanto, reticente a utilizar la banca electrónica. En los países donde se ha promovido la bancarización, los niveles han aumentado a través de incentivos fiscales, que generalmente no son simpáticos porque hay que forzar a la gente para que se "bancarice". Me refiero a que cualquier incentivo fiscal implica que se va a cobrar un impuesto si los usuarios persisten en seguir operando como lo hacían anteriormente, es decir que hay un componente forzoso considerado invasivo.

-¿No habría más gente bancarizada si los servicios bancarios no fueran tan onerosos?

-Por cierto que sí, pero hay que pensar por qué esos servicios son caros. Si fuera porque la banca está generando grandes ganancias, evidenciaría falta de competencia en la plaza, lo que se resolvería habilitando más licencias bancarias. Como ese no es el caso, los costos de operar con los bancos reflejan los costos de las propias instituciones financieras. Entonces, para reducirlos se puede recurrir a reformas microeconómicas que son complicadas de implementar en una actividad donde más de dos tercios de los costos están directa o indirectamente relacionados a los salarios.

Mercado de capitales

-¿Por qué son pocos los inversores uruguayos que recurren al mercado local de capitales y también son escasas las empresas que emiten títulos bursátiles?

-Luego de finalizada la Segunda Guerra Mundial, más de cuarenta empresas uruguayas cotizaban acciones en la Bolsa de Valores. Sin embargo, una baja regulación, poca protección a los accionistas minoritarios y escasas limitantes para operar con información privilegiada contribuyeron paulatinamente a que el mercado de capitales se fuera reduciendo. A ese proceso se le agregó la crisis de deuda de la década del ochenta, que afectó particularmente a las empresas que cotizaban en bolsa.

-¿Es muy difícil reactivar a un mercado accionario que ha tocado fondo?

-Sí. En primer lugar, las grandes empresas que operan localmente han pasado a manos de compañías extranjeras. Por una cuestión de economía de escala, ahora les resulta más conveniente hacer una emisión de acciones en la Bolsa de San Pablo o de Nueva York que en la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM). En segundo término, las empresas medianas, que aún son propiedad de capitales uruguayos y están en condiciones de emitir acciones, tendrían que abrir su información al público para transmitirle al inversor los datos relevantes; pero eso también va en detrimento de ellas mismas ya que están en crecimiento y compiten con compañías multinacionales. Estas no presentan su información en Uruguay y, además, los datos de la subsidiaria local quedan encapsulados en los balances de la casa matriz, que es la que emite acciones.

Todos esos factores apuntan a que sea difícil recurrir al mercado de capitales en una plaza pequeña. No obstante, esa situación se ha superado en otros mercados y, quizás, se dé en Uruguay cuando las necesidades de inversión de las empresas públicas, compañías multinacionales y Pymes uruguayas no puedan crecer más con fondos propios y tengan que recurrir a la apertura de su capital a terceros.

-Según un diagnóstico del Banco Mundial realizado el año pasado, el mercado de valores privados en Uruguay es "pequeño" y, por tanto, ha tenido "un rol mínimo como fuente de financiamiento para el sector privado". ¿Qué hace falta para superar ese hándicap del mercado de valores?

-Habría que pensar el mercado de valores del mismo modo como está pensada toda la industria uruguaya que apunta a la región. Por ejemplo, el desarrollo de la industria bancaria no está dado en función del mercado local, sino de los mercados vecinos. Por lo tanto, la BVM va a recuperar importancia en la medida que esté integrada a una estrategia regional. En ese caso, Uruguay podría convertirse en la puerta de entrada o el lugar más eficiente donde las empresas de la región coticen sus títulos por la seguridad jurídica, la transparencia, el régimen fiscal, la facilidad del movimiento de capitales, etc., es decir sería más eficiente emitir aquí. En resumen, la BVM tiene un futuro muy interesante como prestador de servicios al mercado de capitales de la región y no necesariamente a las empresas uruguayas.

-Entre otras acciones, el informe del Banco Mundial recomendaba la creación de una "bolsa especializada para pequeñas empresas de rápido y alto crecimiento". ¿Se ha hecho algo al respecto en la Bolsa de Valores de Montevideo?

-Esa recomendación es válida con la idea de atraer capitales a Uruguay. En la BVM se está trabajando para dinamizar a la institución. Un aspecto a considerar es que las bolsas son prestadoras de servicios y para que cumplan esa función debe haber un oferente y un demandante. Pero eso trasciende a lo que puede hacer la Bolsa. Se requieren incentivos para la creación de pymes y debe haber un número suficiente de este tipo de empresas para que el inversor pueda diversificar su portafolio ya que sus títulos tienen altísimo riesgo. Estados Unidos lo puede hacer porque allí operan millones de pymes. Indudablemente, la escala es muy importante para darle continuidad a este negocio.

Títulos

-¿Cómo está operando el mercado de obligaciones?

-Fundamentalmente, las empresas públicas y las empresas privadas nacionales recurren al mercado de obligaciones porque las compañías internacionales tienen acceso a un financiamiento más favorable afuera de Uruguay. Esta modalidad les ofrece a las empresas uruguayas un financiamiento a mediano plazo en condiciones favorables que no obtendrían de otra manera.

-¿Qué trabas existen para que ese tipo de títulos no se desarrolle más?

-Hay pocas empresas nacionales que recurren al mercado de obligaciones porque en su mayoría son productoras de commodities y al ser generadoras de divisas extranjeras, su riesgo es muy interesante para organismos multilaterales de créditos y agencias de desarrollo. Como el fomento de las exportaciones de países de las características de Uruguay está dentro de los mandatos de dichas entidades, les otorgan préstamos a tasas muy convenientes.

-¿Cómo evoluciona la creación de fideicomisos?

-El mecanismo del fideicomiso es muy atractivo para los inversores, pero está limitado a las empresas que pueden generar flujos de caja independientes. De todos modos, existen otras limitaciones porque, a pesar de ser un patrimonio independiente, el balance de la empresa es una limitante. Por ejemplo, si las empresas estatales que no están en una buena situación de capitalización pudieran emitir fideicomisos, les resultaría un mecanismo válido.

Hay que fijar límites absolutos al apalancamiento de los bancos
-Según Santiago Carbó, profesor de Teoría e Historia Económica de la Universidad de Granada, "el negocio financiero está cambiando de forma drástica. La banca postcrisis será un negocio de escasos márgenes, con estricto control regulatorio, una actividad algo más aburrida incluso". ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Desde la crisis de 2008 se viene dando una discusión acerca de qué hacer con el negocio bancario futuro y disminuir el riesgo moral. La banca tiene la particularidad de que es una empresa privada, pero al mismo tiempo es una empresa de interés público. Como opera con un nivel de apalancamiento muy alto, por lo general los bancos tienen un nivel de capital sobre activos, dependiendo del tipo de activos, de entre el 5% y el 10%. Por tanto, cualquier variación macroeconómica o cualquier efecto de una mala gestión pueden erosionar esa base de capital. Además, la banca trabaja con los medios de pago del público y, por ende, es una actividad fiduciaria. El banquero maneja fondos de terceros, quienes delegan en él la función de recircular ese dinero en la economía para otorgar préstamos a los agentes demandantes. Ese principio básico se dejó parcialmente de lado con la desregulación de la década del noventa, con lo cual se perdió relativamente el control de lo que hacían los bancos. Como estos manejan los ahorros públicos ameritan un grado de supervisión mayor.

-¿Por qué algunos académicos estiman que la actividad bancaria se convertirá en un negocio aburrido?

-Se debe a que, con la baja de las tasas de interés registrada en las últimas dos décadas, la rentabilidad de la banca ha ido disminuyendo. Por esa razón, el sector bancario fue buscando otro tipo de negocios vinculados, aunque no son esenciales a la actividad de la banca tradicional que básicamente captaba depósitos y los prestaba. Así fue como los bancos comerciales norteamericanos de primer nivel se involucraron en los negocios de banca de inversión, con lo cual quedaron más expuestos al riesgo. Esa actividad se desarrollaba bajo el mismo paraguas que protegía a los ahorros de los depositantes. Por eso, la tendencia actual se guía por la Regla Volcker que propone limitar la especulación, es decir que no se permita especular a los bancos con capital propio porque esos fondos están para proteger al depositante. Si quieren especular, pueden hacerlo aparte del balance del banco.

-¿Qué cambios tendrán que darse para hacer al sistema financiero más fuerte y fiable?

-En todo el mundo, los gobiernos están procurando capitalizar los bancos, pero resulta difícil hacerlo en medio de una crisis. La capitalización les baja la rentabilidad, con lo cual el mercado accionario los penaliza y les resulta más costoso aumentar el capital. En definitiva, una supervisión más orientada al sentido común y menos a la creencia absoluta en modelos cuantitativos que en períodos críticos no funcionan tan adecuadamente. Se podría recurrir a aspectos específicos en la normativa bancaria como, por ejemplo, ver si está bien medir los riesgos de los activos en función de lo que se coloca, o de su volatilidad, o de su correlación estadística. Pero, definitivamente, tienen que fijarse límites absolutos al apalancamiento y reconocer filosóficamente, desde el punto de vista de los Estados, que un banco no es una empresa privada cualquiera.

No existe un verdadero mercado de futuros cambiarios
-A pesar de una cierta mejora, Uruguay sigue siendo un país con alta dolarización, donde las empresas tienen mucha exposición cambiaria en sus balances financieros y flujos netos de ingresos. ¿Se recurre al mercado de futuros cambiarios para cubrir los ingresos operativos en moneda extranjera ante una eventual devaluación del peso?

-Si bien hay agentes que cotizan transacciones de futuros cambiarios en la plaza uruguaya, no existe realmente un mercado de ese tipo donde se pueda comprar y vender con fluidez, ni donde se pueda saber con un cierto grado de razonabilidad a cuánto se va a cotizar la divisa estadounidense dentro de seis meses con un spread de compraventa razonable. Si bien cabe la posibilidad de comprar o vender futuros, esas operaciones resultan muy costosas para cualquier empresa porque los spreads son muy altos. Esto responde en buena medida a que no se ha formado un mercado verdadero.

-¿A qué obedece ese vacío?

-Para ello se requiere la existencia de un mercado de dinero fluido en la moneda local, que no lo hay en Uruguay. Si un inversor quiere colocar pesos, conoce las tasas de interés que pagan las Letras de Tesorería del gobierno uruguayo. Es decir, se tiene una señal de tasas pasivas, pero no existe una señal de tasa activa interbancaria en pesos fluida y de corto plazo. En otras palabras, el verdadero costo de un forward es totalmente incierto.

Una posibilidad de facilitar la fluidez del mercado de dinero en pesos uruguayos sería que se formalizara el mercado de "repos" (sigla en inglés de operaciones de venta con pacto de recompra). Tanto en el mercado de futuros en monedas como en el mercado de repos, la Bolsa de Valores de Montevideo podría desempeñar un rol importante, porque facilitaría a los inversores individuales un acceso a esos instrumentos y le daría liquidez a dicho mercado.

-¿Qué beneficios estima que podría ofrecer un mercado de repos?

-Sin duda contribuiría a desdolarizar la plaza local porque habría muchos más inversores dispuestos a comprar títulos en pesos uruguayos y en unidades indexadas a largo plazo si tuvieran la seguridad de que, en caso de necesidad de liquidez temporaria, podrían colocar esos papeles en "repos" y hacerse de dinero.

Las operaciones de venta con pacto de recompra consisten en una transacción por la cual una persona deja sus títulos en garantía al banco por un valor de 100 y le prestan 80 a cambio.

Las ventajas del mercado de repos son, entre otras, que genera mayor demanda por títulos de largo plazo denominados en pesos. Al existir más demanda por títulos de largo plazo, se reduce la tasa de interés a la que el inversor está dispuesto a comprar títulos del gobierno, con lo cual desciende el costo del fondeo para el Estado. Este proceso, al mismo tiempo, contribuye a bajar las tasas en pesos y hacerlas menos volátiles y que, en un momento de iliquidez, haya menor oferta de esos títulos y menos riesgo de caída de precios y, en consecuencia, que el costo de cubrirse sea mucho menor.

Ficha técnica
Pablo Sitjar, uruguayo, 43 años, es contador público egresado de la UdelaR y máster en ciencias de la administración por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). Actualmente es director de Renmax Sociedad de Bolsa y vicepresidente de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM). Trabajó en la mesa de operaciones de mercados emergentes de Goldman Sachs en Nueva York durante tres años y fue gerente financiero del Banco Surinvest. Es profesor en los cursos de Máster en Finanzas de la UdelaR y de la Universidad de Montevideo.

Fuente: http://www.elpais.com.uy/suplemento/economiaymercado/proceso-de-bancarizacion-en-uruguay-se-instrumentara-de-forma-muy-lenta/ecoymer_600218_111017.html

jueves, 6 de octubre de 2011

Tercer mejor país para invertir.

Según la revista norteamericana Forbes, Uruguay está ubicado en el puesto 61 entre los mejores países para hacer negocios y tercero en América del Sur y sexto en América Latina.

El primero de América del Sur es Chile (24 a nivel mundial), seguido por Perú (42). En América Latina le siguen Trinidad y Tobago (49), Méjico (57) y Panamá (60).

Colombia es el número 62, le sigue Paraguay (85), Brasil (89), Argentina (95), Nicaragua (111), Ecuador (114), Bolivia (123) y Venezuela (130).

Mundialmente el ranking es liderado por Canadá, seguido por Nueva Zelanda, Hong Kong, Irlanda, Dinamarca y Singapur.

Complementan los primeros diez Suecia, Noruega, Reino Unido y Estados Unidos. Lo cierran Burundi, Zimbabwe y Chad.

El informe sitúa a Uruguay en el puesto 52 en libertad de comercio, 90 en libertad monetaria, 42 en derechos a la propiedad, 62 en innovación y 45 en tecnología.

Además Uruguay puntúa 109 entre la burocracia, 76 en protección a las inversiones, 23 en corrupción, primero en libertades personales y 114 en presión fiscal.

El informe describe a la economía uruguaya como "caracterizada por exportaciones del sector agrícola, con una fuerza laboral bien formada, y altos niveles de gasto social".

Fuente: http://www.lr21.com.uy/economia/474523-tercer-mejor-pais-para-invertir

miércoles, 5 de octubre de 2011

Uruguay prefiere régimen donde DGI conozca a dueños de acciones.

Modelo alemán es el que más se adecua al interés del gobierno para cumplir requisitos de OCDE.

El Ministerio de Economía realizó una serie de contactos con especialistas privados para consultarle el mejor camino a seguir ante la exigencia de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que cuestiona el régimen de acciones al portador vigente, que es además el sistema empresarial más extendido.

Para la OCDE, las acciones al portador que permiten mantener el anonimato de los titulares de sociedades choca contra el régimen de transparencia de información que impone el organismo.

Fuentes oficiales dijeron este lunes a El Observador que la exigencia “no necesariamente implica eliminar las acciones al portador”, y analizan un camino “del medio” siguiendo lo hecho por otros países.

Para ello, se apoyan en tres experiencias concretas: la panameña, la francesa y la alemana.

Panamá decidió mantener las acciones al portador pero se designa un responsable, generalmente un abogado, que es el depositario de la información que identifica a los propietarios de una sociedad anónima. Francia determinó que sea el sistema bancario el que conozca los nombres de los dueños de las acciones.

Mientras que Alemania aplica un sistema donde las sociedades deben informar al organismo recaudador una vez al año –con la declaración jurada de impuestos–, quiénes son sus accionistas.

En el gobierno el sistema alemán es el que más convence por las garantías que ofrece el Estado y porque la DGI opera bajo el régimen de secreto tributario. Esa garantía permite que la información solo sea compartida con otro fisco, si este la reclama.

El régimen de Panamá es rechazado al entenderse que se le daría a un privado la responsabilidad de conocer a los accionistas.

A pesar de esta observación de la OCDE sobre las acciones al portador –el sistema de acciones nominativas continuará sin modificaciones–, el gobierno aspira a salir de la lista gris del organismo “este mes”.

Uruguay permanece en la nómina de países “poco colaboradores” con el combate al lavado de activos desde abril de 2009.

En el correr de octubre Uruguay concluirá la meta de haber logrado acuerdos para evitar la doble tributación con un mínimo de 12 Estados, al tiempo que continúa negociando una media docena extra. La aspiración oficial de blanquear la imagen del país está en sintonía por lo dicho a El País por Pascal Saint-Amans, jefe del Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información con Fines Fiscales, para quien Uruguay “no está lejos de ser removido de la lista gris”.

Argentina.
Pero la firma de esos acuerdos no excluye a Uruguay de quedar expuesto a suscribir uno con Argentina, lo que puede ahuyentar a inversores de ese país que hoy tienen intereses en la economía local. De hecho, una de las observaciones de la OCDE refiere a que se deben establecer convenios de intercambio de información con “socios relevantes”.

Según supo El Observador, a comienzos de año Argentina oficializó en la cancillería un pedido para firmar un acuerdo que fue remitido al Ministerio de Economía. El ministro Fernando Lorenzo es partidario de adecuarse a las normas internacionales vigentes. Las fuentes consultadas señalaron “que es un riesgo alto” decidir dejar de cumplir con las exigencias de la OCDE.

Alberto Barreix, economista principal del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señaló a El Observador que “Argentina tiene el derecho de pedir información y Uruguay el de hacer su programa de negociación”.

Desde Washington, opinó que el tema “debe incluirse en las negociaciones bilaterales por otros asuntos (como energía y dragado de canales) aunque se trate por separado”. También comentó que hay países que le pidieron acuerdos a EEUU y deben esperar “varios años” para concretarlo.

En tanto, el tributarista Carlos Loaiza dijo a El Observador que cuando hay un pedido oficial, en este caso de Argentina, “ el camino es colaborar” y ese país “puede perfectamente separar los temas de lo bilateral, porque se trata de un asunto internacional”.

“En concreto, Uruguay puede buscar una estrategia de negociación amparándose incluso en el déficit institucional y fiscal del Mercosur, pero también Argentina puede presionar en la OCDE en el G20 o en el Foro Global de Transparencia e Intercambio de Información con Fines Fiscales”, agregó

Fuente: http://www.elobservador.com.uy/noticia/210509/uruguay-prefiere-regimen-donde-dgi-conozca-a-duenos-de-acciones/

lunes, 3 de octubre de 2011

Autoridad internacional avala pedidos de información de DGI.

Secretario del CIAT llamó al fisco a profundizar búsqueda de datos.


IV Jornadas Tributarias organizadas por la DGI en la Facultad de Economía de la Universidad de la República.

La iniciativa de la Dirección General Impositiva (DGI) de exigir información sobre el gasto de los contribuyentes a los colegios y otras instituciones educativas y deportivas, no solo está en línea con las prácticas realizadas en la región y en los países desarrollados, sino que también debe ser profundizada por el fisco uruguayo. El único secreto que debe limitar a la administraciónes el secreto tributario.

Así lo señaló Márcio Verdi, secretario ejecutivo del Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT), una organización pública internacional que reúne a 40 países de todo el mundo.

En una visita a Uruguay, en el marco de las IV Jornadas Tributarias organizadas por la DGI en la Facultad de Economía de la Universidad de la República, el experto dialogó con El Observador sobre los instrumentos de los cuales pueden valerse los fiscos en la lucha contra la evasión.

Para Verdi, “el peor impuesto para una sociedad es aquel que solo lo paga un contribuyente y otro no”. En ese sentido, “todos deben apoyar que el fisco tenga las herramientas suficientes para verificar si cada persona está pagando lo que le corresponde”, agregó.

El experto en tributación y asesor de cuatro administraciones de gobierno en Brasil, dijo que aquellos fiscos que solo utilicen la información aportada por los contribuyentes y sus bases de datos históricas para realizar el control de la recaudación, “jamás alcanzarán la plenitud ni podrán verificar que las personas paguen lo que deberían pagar”.

La Unidad Reguladora y de Control de Datos Personales se expidió de forma favorable la semana pasada sobre la potestad de la DGI de exigir a las instituciones educativas y deportivas información sobre las personas que pagan cuotas y matrículas.

Sin embargo, algunos expertos del sector privado señalan que los mecanismos que emplea la administración local para obtener información tributaria vulneran el derecho a la intimidad.

Tanto en la región como en Europa y Norteamérica, “todos los fiscos tienen pleno acceso a la información. Eso no es entrar a la intimidad de cada uno”, sostuvo Verdi de manera categórica.

Dijo que las autoridades deben ir más allá en la utilización de datos proporcionados por terceros. “El fisco tiene hoy la necesidad absoluta de usar informaciones de los movimientos financieros, de las tarjetas de crédito, de los registros notariales”, señaló a modo de ejemplo.

La utilización de manera creativa de las bases de datos a las cuales pueda tener acceso la DGI y el uso de instrumental tecnológico de última generación, es una tendencia a nivel mundial que está siendo adoptada también en Uruguay, explicó el experto.

De hecho, la DGI ya realizó un cruzamiento de datos entre las ventas de autos de lujo y las declaraciones de ingresos de sus compradores, como así tambiénde transferencias de inmuebles.

Verdi señaló, sin embargo, que debe haber una clara contrapartida por parte de la DGI. La administración tributaria debe asegurar la confidencialidad de los datos. “El fisco debe tener acceso a toda la información, que debe ser tratada de forma sigilosa, solo para fines de cálculo y verificación”, explicó.

Según sostuvo, la administración uruguaya, junto a la de Ecuador y República Dominicana, fueron las que registraron un mayor avance en materia de profesionalización durante la última década a nivel regional.

IVA personalizado.

Durante las Jornadas Tributarias, un grupo de investigadores de la Asesoría Económica de la DGI, presentó una serie de trabajos de investigación. Uno de ellos, simula la implementación de un IVA personalizado, donde cada uno de los contribuyentes paga una tasa diferente, de acuerdo a la posición que ocupan en la distribución del ingreso.

La investigación, que se encuentra en su fase final, arroja que en un contexto de bancarización completa, donde se universalice el acceso a instrumentos financieros tanto por parte de las familias –tarjetas de crédito y débito– como de las empresas –posibilidad de realizar operaciones con plásticos–, el sistema no solo es viable sino que permitiría reducir 2,83 puntos el índice de Gini, que mide la desigualdad.

Fuentes del Ministerio de Economía (MEF) dijeron a El Observador que no solo se trata de un ejercicio académico realizado por los investigadores: es un objetivo de mediano y largo plazo para la administración apuntar a instrumentos que individualicen la carga impositiva y permitan profundizar las políticas distributivas.

Actualmente, el IVA es un impuesto regresivo. Esto es, una vez pago el tributo, la distribución de los ingresos disponibles de los uruguayos se vuelve 1,03 puntos más desigual en el índice de Gini.

Sin embargo, el estudio realizado por los técnicos Gustavo González, Marcelo Montero, Leticia Olmos y Fernando Peláez, una vez implementado un IVA personalizado, el impuesto pasaría a contribuir de forma positiva a la redistribución.
Según los investigadores, el requisito previo para la aplicación es el acceso universal a los servicios financieros, debido a que se implementaría solo en las compras con tarjeta de crédito y débito.

Fuente: http://www.elobservador.com.uy/noticia/210278/autoridad-internacional-avala-pedidos-de-informacion-de-dgi/