martes, 7 de octubre de 2014

Analistas recomiendan reducir exposición a bonos globales uruguayos.

Reducción de plan de estímulos de EEUU y expectativa de suba de tasas ya impactaron en precios.


Los bonos globales uruguayos tuvieron una muy buena performance en lo que va del año, valorizándose hasta el viernes pasado 11,9%, de acuerdo al índice de precios de los bonos globales uruguayos en dólares que elabora la Bolsa de Valores de Montevideo (Ibvm). Este guarismo llegó a ser de 13,5% el 28 de agosto, momento en el cual la fuerte tendencia alcista se cortó, dando pie a una caída de 1,6% en setiembre.
El cambio en la tendencia coincidió con las buenas señales que la economía estadounidense venía dando. Cómo el redespertar de la principal economía se materialice y dé lugar a cambios en la política monetaria, serán claves para los globales uruguayos y para la deuda emergente en general. La presidenta de la Reserva Federal de EEUU, Janet Yellen dijo el 17 de setiembre: “Será apropiado mantener el actual rango de tipos de interés por un tiempo considerable una vez que el programa de compra de bonos concluya”.
Los analistas financieros prevén que el programa de estímulos, que EEUU ha desplegado comprando bonos e inyectando dólares, llegará a su fin este mes y que en la segunda mitad de 2015 se procederá a subir las tasas de interés.
De acuerdo a lo que dijeron  especialistas consultados por El Observador, es esta transición en materia de política monetaria en EEUU la que está detrás de la baja de precios de  setiembre en los bonos uruguayos. El mercado hizo una lectura temprana de lo que estaba sucediendo en EEUU y los efectos, una vez que se haga real el cambio en la política, serán más o menos profundos –dependiendo de la previsión de cada analista–, pero todos coinciden en que ya hay y habrá más volatilidad en los mercados.
Conscientes de esta realidad, firmas como la gerenciadora de riquezas Puente recomendó a sus clientes “tomar ganancias” –deshacerse de bonos uruguayos– mantener liquidez y “ser cautos”, explicó su managing director, Juan José Varela, quien señaló que el último año fue “muy bueno” en términos de la valorización de los bonos.
Igual, aunque menos radical, fue la recomendación a los clientes de FDI International, gerenciadora de patrimonios. El encargado comercial, Santiago Gómez aconsejó “una estrategia de renta fija siempre en el corto plazo” debido a que “estamos ante una inminente suba de tasas”. El horizonte temporal recomendado responde al costo de oportunidad de permanecer en un activo que se espera que reduzca su valor y la existencia de otros que se están haciendo más atractivos. El analista financiero Andrés Escardó dijo que la teoría explica que en este tipo de casos lo que el agente que tiene bonos debe hacer es dejar los activos de renta fija y pasarse a acciones.
Escardó fue claro en que un aumento en las tasas de referencia se traduce en una inmediata baja en los precios de los bonos en dólares. Subrayó que esto es precisamente lo que ya está sucediendo con la baja del precio de los bonos. “Es lo que ha pasado históricamente. Es una regla financiera. Cuando suben las tasas, los activos de renta fija bajan”, aseguró en analista.
Juan José Varela no hizo la misma lectura. Dijo que, por ejemplo, de la suba de tasas estadounidenses se viene hablando desde principio de año y que de todas formas los bonos del Tesoro uruguayos se valorizaron hasta hace un mes. “Lo que generalmente uno observa es una sobrereacción, primero una caída y después el comportamiento no es que necesariamente se recuperan o necesariamente caen. No necesariamente bajan. La economía de EEUU ha crecido desde 2009 a la fecha. Au así, los precios de los bonos se han fortalecido. Hay que ver el entorno”, explicó Varela, y enfatizó: “No hay ningún patrón de todos los episodios que uno ve en los últimos 30 años”.
En el Foro Internacional de Inversiones organizado por el banco HSBC, que se realizó el miércoles pasado, el gerente de Banca Persona de la institución,  Alberto Mello, consultado sobre si recomienda mantener bonos en los portafolios de sus clientes, recordó la ventaja fiscal por estar exonerados al impuesto a la renta de las personas físicas (IRPF) y también su bajo riesgo. Pero advirtió: “Los bonos más operados son aquellos a más largo plazo, los vencimientos tan largos los vuelven muy sensibles a las expectativas de suba de tasas de interés en dólares. Y para muestra no hay más que ir al año pasado, cuando el anterior presidente de la Reserva Federal anunció que iban a empezar a evaluar una reducción de su programa de estímulo monetario. La tasa de EEUU a 10 años subió un punto y estos bonos de los que estoy hablando bajaron 10 puntos porcentuales”. En base a esto recomendó pasarse a bonos de “plazos más cortos”.
En este mismo evento, cuatro especialistas de un banco y tres fondos de inversión, –Carlos Saccone de HSBC, James Whitelaw de Franklin Templeton Investment, Santiago Queirolo de Investec Asset Management y Florencio Mas de MFS Investment Management–, presentaron portafolios que siguieron la línea de la teoría financiera que mencionaba Escardó, de pasarse al mercado variable. En solamente uno de los portafolios de esas multinacionales había deuda uruguaya y representaba el 3%.
Uno de los agentes consultados dio el ejemplo de su propio padre que tiene bonos del Tesoro uruguayos, que a los 79 años no le interesa si el bono sube o baja de valor sino simplemente cobrar su cupón cada seis meses y el principal a su vencimiento. Por eso los expertos enfatizan que la conveniencia o no de los instrumentos, y la decisión de entrar y salir, no solo depende de cuestiones de mercado, sino también del perfil de riesgo y las expectativas del cliente.

La debilidad de los bonos uruguayos

Los analistas consultados por El Observador dejaron claro que la bondad del bono uruguayo es su credibilidad. La parte negativa del activo nacional es la falta de liquidez. No es fácil, una vez que un agente quiere hacerse o deshacerse de bonos uruguayos, encontrar comprador o vendedor. En mercados como Colombia, México o Perú cualquier bono resulta más fácil de conseguir y también de vender. Por otra parte, destacaron que como el mercado es muy pequeño en Uruguay transacciones relativamente grandes, como por US$ 10 millones, afectan los precios.

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